13 Rosas-Osarios llenos de rosas

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Esta semana nuestra cita necrológica tiene parada obligada en las tapias de la Necrópolis del Este en una fecha importante en el calendario de la memoria histórica.

El 5 de agosto de 1939, silbaron de nuevo las balas en las tapias del cementerio del Este. En esta ocasión las balas se dirigieron a los inocentes cuerpos de 13 chicas jóvenes. ¡Flores aún sin espinas!.

Ellas, “las trece rosas”, son un ejemplo, símbolo de la sin razón de las represalias del franquismo. La mayoría eran jóvenes menores de edad (de aquella época) y su fusilamiento fue una muestra de poder del régimen, “espinas en nuestros corazones!.

Esta oscura parte de nuestra historia también está escrita en la enciclopedia que son nuestros cementerios, pero no siempre escrita en la piedra de sus lapidas, en la mayoría de los casos, esas páginas son del cemento que tapa las fosas comunes y los osarios. Miedo entonces, represión, censura, tabú, silencio impuesto, miedo aún hoy…cemento tapando cráneos con agujeros, cemento queriendo tapar delitos, cemento que nos tapa los ojos, cemento ocultando una parte de nuestra historia, cemento que aprieta el corazón de sus familias.

OSARIO general es el lugar común destinado al depósito de restos no siendo posible su recuperación en forma individual.

Fosas comunes están destinadas al entierro de cadáveres, los osarios lo son para los restos del cadáver tras el proceso natural de descomposición.

Estas son las definiciones de osario y fosas, pero para muchas familias son el triste y desconocido lugar donde terminarían los restos de sus seres queridos. En unos casos enterrados directamente allí tras su fusilamiento y en otros después de permanecer en sepulturas temporales.

La mayoría de los profanos conocen solo los osarios que aparecen en los medios de comunicación cuando se consigue alguna exhumación, como en el caso de Timoteo Mendieta. Pero no todos los osarios son conocidos o reúnen las condiciones que permitan recuperar los restos.

La Ley 52/2007 de Memoria Histórica, entre otras medidas, encargo al Gobierno la confección de un mapa en el que constaran los terrenos en que se han localizado restos de personas desaparecidas violentamente durante la Guerra civil o la represión política posterior. 

En algunos casos los relatos de testigos, vecinos y familiares están permitiendo localizar fosas comunes en lugares fuera de los cementerios. En otros casos la recuperación de los restos está siendo posible al tratarse de cementerios pequeños y con osarios señalados por fechas. En muchos ayuntamientos se levantan memoriales en estos osarios y/o fosas. Recordar, reparar para no repetir.

En algunas comunidades, como Andalucía, la propia Comunidad ha visitado cada uno de sus municipios y confeccionado el “Mapa de fosas de las víctimas de la Guerra Civil y postguerra”, con 614 fosas localizadas. En Málaga, tras tres años de investigación, se han podido recuperar los restos de 2,840 personas asesinadas entre 1937 y 1955.

Pero hay cementerios, como los de las grandes ciudades, que esta recuperación seria casi un imposible. Por ejemplo en la Necrópolis del Este, durante los años de la guerra y posguerra, se inhumaban alrededor de 17.000 fallecidos anuales, de los cuales más del 70 % terminaban en el osario general a los 10 años, entre ellos los fusilados.

Pero la mayor fosa común de España, con más 33.000 cadáveres es el Valle de los Caídos de Madrid (12,000 personas sin identificar). Considerado como “cementerio público” fue mandado construir por Franco con presos políticos como un gran monumento a los “héroes y mártires de la Cruzada” convirtiéndose en gran panteón del dictador, cuando en realidad debería ser considerado un espacio de homenaje a las víctimas del franquismo. En 2011 el gobierno de Rodríguez Zapatero creó una comisión para ello, entre las medidas se incluía el traslado del dictador y de Primo de Rivera a otro lugar.

Mientras que muchas fosas no pueden exhumarse por falta de dinero, el Valle de los Caídos cuesta mantenerlo 750.000 euros anuales de dinero público.

Las fosas, los osarios son la última morada de muchos represaliados. Es obligación legal su localización y si el lugar lo permite, los restos deben exhumarse y previa identificación ser inhumados con todos los respetos y el ritual que sus familiares deseen. Los lugares deben ser consideradas como lugares protegidos de Memoria Histórica.

La historia no puede borrarse, en la enciclopedia de nuestros cementerios no pueden existir hojas en blanco, sepulturas “invisibles”. Es obligación legal, moral y de coherencia democrática, quitar el cemento que cubre la portada de esta parte de nuestra historia, rellenar esas páginas en blanco grabando en ellas los nombres de aquellos y aquellas a los que les arrebataron violentamente la vida solo por creer en la libertad.

 

 

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1 Comentario

  1. Tienes toda la razón y quitemos el cemento de las fosas comunes rindiendo homenaje a los asesinados por demócratas y la República. Por fascistas a las ordenes de un dictador que sembró el terror en los pueblos y capitales de España.

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