Un joven de Mallorca con colapso pulmonar pudo morir de haber recibido ayuda de un coche que paró y lo llevó al hospital a toda velocidad. El enfermo había llamado en dos ocasiones para pedir ayuda al 112, y ambas veces le colgaron desde el teléfono de emergencias.

El 112 ha asumido este error y ha abierto ya una investigación tras pedir disculpas.

Al joven adolescente tuvieron que sedarlo y entubarlo porque hubo que practicar un neumotoras.

Los padres del menor están indignados y son conscientes de que su hijo podía haber muerto. Las disculpas, dice, “no son suficiente”.

El niño llamó inmediatamente con su móvil al servicio de emergencias 112 explicó su situación creyendo que sufría un profundo ataque de alergia y se asfixiaba.

El operario que atendió la llamada le colgó sin motivo alguno. Dado que el menor se estaba quedando sin aire, volvió a llamar al mismo servicio una vez pasados aproximadamente 10 minutos, volviendo nuevamente el operario a colgarle el teléfono sin atenderlo.

 

Desmayo

El menor debido a que ya casi no podía respirar se desmayó y una vez recuperado y totalmente desesperado decidió parar un vehículo que circulaba por dicha avenida para solicitarle auxilio para que lo trasladara al hospital de Inca.

Cuando llegó al centro médico, dada la gravedad del diagnóstico, lo entubaron y sedaron, trasladándolo en ambulancia hasta Son Espases donde permaneció varios días en la UCI intubado y sedado.

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Directora Diario16.com Periodista en cuerpo y alma, licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco, tras 15 años en medíos de comunicación, creó Comunica2 con su compañero de vida y también periodista, Sergio Arestizabal, para demostrar que otra forma de comunicar es posible. Tras sufrir censura y presiones de los poderes públicos en el ejercicio de su profesión, hoy es libre. Durante años ha asesorado personas y empresas en crisis o injustamente juzgados por la opinión pública y publicada. Hoy tiene el reto de que el Periodismo abra un profundo debate interno sobre cómo recuperar la honorabilidad de aquellas personas a las que por error enturbió su imagen pública. Inconformista y crítica, como debe ser una periodista.

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