Los primeros 100 días de Donald Trump en la Casa Blanca se pueden definir en una palabra: fracaso, populismo y verborrea fácil. Chocar con la realidad del poder ha debido ser duro para un hombre acostumbrado a que se cumpla su voluntad sin que nadie la cuestione. Desde los fracasos en el Congreso hasta los cambios de opinión en horas, Donald Trump se ha visto enfrentado a un aprendizaje a base de fracasos más propio de un aprendiz de carpintero que de un hombre que ha sido elegido como Presidente de la nación más importante del mundo. Trump prometió que los norteamericanos se cansarían de ser vencedores. Sus primeros 100 días en el poder le deberían haber bastado para darse cuenta que la bravuconería no es un sinónimo del hecho de ostentar el cargo más importante de lo que allí llaman «el mundo libre».

Durante su campaña electoral enervó el ánimo de quienes estaban en contra de Barack Obama con su promesa de que, en el primer mes de mandato, eliminaría todo lo que el anterior presidente había hecho. Un ejemplo de ello lo tenemos en sus intentos de derogar el Obama Care, cosa que no ha logrado. El propio Trump reconoció que «nadie pensó que la salud médica fuera un tema tan importante».

Estos 100 días de Donald Trump en el poder se han caracterizado por una cosa: desdecirse de lo que había prometido porque se dio cuenta de que las cosas no son tan fáciles de manejar cuando eres Presidente de los Estados Unidos que cuando lo comentas en la barra de un bar. Un ejemplo de ello lo tenemos en lo ocurrido con la visita de Xi Jiping y su intención de ponerle sobre la mesa la situación de Corea del Norte. El mandatario chino le expuso cómo estaba la situación y Trump no tuvo más remedio que reconocer que «después de escucharle 10 minutos me di cuenta de que el asunto no es tan simple».

Trump prometió que los norteamericanos se cansarían de ser vencedores

Es lo que tienen los líderes que han llegado al poder gracias a un discurso populista. El propio George W. Bush reconoció que cuando se llega a la Casa Blanca «piensas una cosa cuando llegas, pero luego las presiones del trabajo o las realidades del mundo se muestran diferentes de lo que pensabas».

Donald Trump se ha dado cuenta de esto, a pesar de que, a diferencia de sus antecesores, tiene una herramienta para seguir con sus bravuconadas: Twitter. Sin embargo, Donald Trump es un Presidente diferente a todos los anteriores porque sigue queriendo mantener una imagen que sus actos y sus decisiones desmienten. Lo vimos en lo referente a la situación de Siria, tal y como contamos en Diario16. Primero dijo que Assad era un mal que había que soportar y que su salida no era prioritaria para su Administración para 72 horas después lanzar un ataque aéreo sobre bases gubernamentales sirias.

Trump tiene una herramienta para seguir con sus bravuconadas: Twitter

El único éxito que ha tenido en estos primeros 100 días en el poder ha sido el colocar en el Tribunal Supremo a un juez del ala más radical, tal y como contamos en este medio.

Todos sus fracasos le han llevado a calificar la base de medición de los primeros 100 días en el poder como un «estándar ridículo» por mucho que los menos fanatizados de los miembros de su Administración afirmen en privado que se trata de la mejor manera de conocer el camino de lo que van a ser sus primeros 4 años en la Casa Blanca.

Pero, de todas sus promesas de la campaña, ¿cuántas ha cumplido? En primer lugar, ha identificado todos los abusos comerciales por parte de empresas o entidades extranjeras que afectan a los trabajadores de Estados Unidos. En segundo lugar, cancelar miles de millones de dólares destinados a pagos para la lucha contra el cambio climático. En tercer lugar, aumentar los recursos para que las agencias federales apliquen leyes federales para terminar con la delincuencia violenta. En cuarto lugar, deportar a más de dos millones de inmigrantes ilegales en Estados Unidos además de cancelar los visados a países que no reciban a estos deportados de vuelta. En quinto lugar, eliminar la contratación de empleados federales salvo militares. En sexto lugar, eliminar la financiación de las ciudades santuarios para inmigrantes, ciudades como San Diego, Los Ángeles, Chicago, Miami o Nueva York. En séptimo lugar, crear un plan económico basado en la eliminación de impuestos para que, supuestamente, se creen 25 millones de puestos de trabajo. En octavo lugar, imponer tasas para disuadir a las empresas que quieran trasladar su actividad a terceros países. En noveno lugar, eliminar la congelación de gasto militar.

Trump se ha encontrado con la oposición de todos los poderes del Estado, incluso dentro de su propio partido, para llevar adelante todas las reformas que rozan con la inconstitucionalidad que prometió Trump en la campaña electoral. Sus medidas estrella, como la derogación de todo el legado de Obama, se han encontrado con una dura oposición de todos los engranajes federales.

100 días, pero aún faltan 4 años menos tres meses. Temblemos todos.

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