No seré yo quien niegue que el remate de Messi, con un fallo clamoroso de Neto, fue un gol más claro que Cataluña difícilmente jamás será un país independiente. Se llevaban jugados casi treinta minutos cuando sucedió esa jugada.

El Barça no será el más beneficiado con la entrada en vigor del VAR. Como el Madrid. Ni uno ni otro se pueden quejar de los arbitrajes, a pesar de esa jugada en un Mestalla que reconoció con aplausos lo mucho que hizo el Jaume Ortíz en la etapa más brillante del conjunto ché.

Que el equipo de Zidane está mal es una evidencia tan clara como que al club azulgrana tanto rivales como colegiados, a pesar de esa metedura de pata de Iglesias Villanueva, e incluso muchos periodistas le tienen un respeto que está lejos de la prestación ofrecida por los azulgranas.

Me explicó. El Valencia llegaba a este encuentro con una racha realmente brillante. Que les daba para pensar que ganando podían pensar en luchar por la Liga. Cuestión que, desde el palco, Marcelino no lo debía tener muy claro.

No jugó el Valencia como en el Bernabéu y eso que 15.000 personas le esperaban a su llegada al estadio. Salieron los locales a no perder, con su propietario viéndoles,

Haciendo grande un futbol del Barça que no pasó de convertir en buenas las facilidades del rival. Dicen que así se las ponían a Felipe II. Porque la realidad es que los de Valverde se vieron obligados a llevar el mando del partido.

Sin crear, al margen de la jugada reseñada, otra ocasión clara de gol. Evidentemente el Valencia se podía dar con un canto en los dientes con llegar empatado al descanso. No hicieron para más, aguantando a un rival donde queda claro su poder ofensivo diciendo que Umtiti era el mejor sin que le pusieran en ninguna exigencia defensiva.

Que el arbitraje es de lo peor de nuestro fútbol quedó claro cuando Iglesias Villanueva no fue capaz de ver un gol y sí vio la media rota de Garay para llevarle fuera del campo. De locos.

Como lo podía ser pensar que el Valencia era el segundo de la tabla. Aunque, eso es cierto, mejoraron sus prestaciones. Y todo ello escuchando en la televisión que el Barça prácticamente estaba haciendo el partido del siglo.

Cuando es que era el segundo partido liguero donde a los de la ciudad condal se les estaba exigiendo casi lo mínimo en ese viaje placentero que estaban viviendo. Hasta el minuto cincuenta y nueve cuando Rodrigo dejó claro que Ter Stegen no es imbatible.

Cuando el colegiado, la dichosa ley de la compensación, tampoco vio un más que posible penalti de Umtiti a Guedes. Cuando al Barça se le estaban viendo unas vergüenzas que al Valencia le costaron encontrar.

Ojo que no dudo de la calidad de Marcelino, que a lo mejor tenía en su cabeza el partido que se ofreció. Pero que a sus seguidores les puso el corazón a cien pulsaciones.

Ya con ventaja los locales se refugiaron a la espera de una nueva ocasión. No pareció Valverde muy acertado en sus cambios. Pero ahí quedaba el renovado Messi para dar un pase en el que Jordi Alba no falló

Una hora tardó el Valencia en perder el respeto a un Barça que se lleva el empate.

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1 Comentario

  1. Todos vimos el gol excepto los que cobran para ver si el balón estuvo dentro de la línea de gol. También es posible que cobren para no ver. Reflejo de Españistán.

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