Así le parió su madre y así morirá. Mourinho echa mano de cuánto pueda para lograr sus objetivos. No fue una casualidad el final de este partido de vuelta en las semifinales de la UEFA Europa League. El luso, que arrastra fracaso tras fracaso en la Premier, ayer en el Chelsea y ahora en el Manchester United, solo tenía un objetivo.

Entrar por la puerta trasera en la Champions, lo que no se podría decir si el Celta hubiera alcanzado la final de esta competición.  Que mal entrenador es Mourinho. Que goza del privilegio de fichar a quien quiera. Hasta Pogba, el mayor timo de la historia del fútbol.

Llegaban al llamado teatro de los sueños, ahora nunca mejor dicho porque los de Mourinho llevan  a dormir a quiénes ven sus partidos en menos de dos minutos, con ventaja. Apenas si fueron capaces de conseguir un empate ante un Celta que se dejó el alma en el campo.

No el Manchester. Porque su entrenador mide los tiempos pensando en conseguir los objetivos por las buenas o las malas. Da pena ver cómo ha quedado la herencia de Ferguson. No se merecía que ocupara su sitio en el banquillo este señor. El que debió disfrutar con esa tangana final, provocada por los suyos. Hay que cumplir las órdenes de quien manda. Es el fútbol que le gusta al luso.

Este jueves dormiría tranquilo, tiene su cuenta bancaría bien repleta, y lo que es  fútbol, jugar al fútbol, le importa lo mismo que a mí el final del cualquier serie de televisión.  Patética imagen la del Manchester, pero ninguna sorpresa. Ese es el estilo Mourinho. La pena es que todavía haya quien piense que es un buen entrenador.  Pero por mucho que su ego le equivoque, en el fondo sabe la cruda realidad. En la Liga Santander, el Manchester quedaría por detrás del Celta.

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