El Atlético se la jugaba en esta cuarta jornada de grupos. Porque ha entrado con el pie izquierdo en la actual edición de la Champions. Lo que no debe sorprender ya que algo parecido le está ocurriendo en la Liga Santander.

Empatar en Bakú, donde hasta el Elche, rival copero de los rojiblancos, tendría opciones de ganar no era una buena señal. Y eso les hizo afrontar este partido, que en cualquier otro momento sería un mero trámite, como una final.

Desde el primer momento se vio al Atlético con muchas urgencias. Buscando el segundo gol antes de lograr el primero. Lo cual siempre es un peligro. Debían estar más tranquilos los madrileños, pensando que el colegiado no iba a remar en su contra. Por lo menos si el germano Aytekin hacía un arbitraje como el que vimos en el Nou Camp en el Barcelona-PSG. Ni un error con los culés, ni un acierto para los parisinos.

Pero es tan grande la diferencia de los dos equipos que estaban sobre el césped que las decisiones arbitrales no debían resultar vitales. Eso al comienzo, porque según pasaban los minutos el Qarabag estaba presentando más problemas de los esperados.

Tanto que a la salida de un córner un español, Michel, adelantaba a los de Azerbaiyán. Lo que supuso todo un terremoto en el Metropolitano. Un gol que llegaba en esos minutos que para los clásicos son decisivos, a punto de llegar al descanso.

No digamos que justo pero no hay que negar los méritos de los visitantes. Que aguantaron los envites nada peligrosos de los de Simeone y que a la primera que tuvieron acertaron con la portería local.

Y algo inusitado en la que dicen mejor afición del mundo, que despidió a los suyos al irse a los vestuarios con más pitos que otra cosa. No veo los entrenamientos del Atlético ni en la cabeza del técnico argentino. Tampoco sé el estado de forma de Torres o Vitolo que debe ser muy malo.

Porque los rojiblancos viven con Gameiro algo muy parecido a lo del Barça con André Gomes. No sé lo que le ocurre al galo, que en el Sevilla demostró ser un killer, pero en su nuevo destino que juegue es hacerlo con uno menos.

Cuarenta y cinco minutos para revertir la situación. Porque ese 0-1 no solo le deja fuera de la Champions sino también de la Europa League ya que el Qarabag queba por delante en la clasificación.

Pero el fútbol es así de injusto. Cuando los visitantes estuvieron a punto de marcar el segundo tanto, que hubiera sido ilegal, vino el golazo de un Thomas que hasta ese momento lo único que había hecho bien era saltar al campo.

Después vino la justa expulsión de Henrique. Con los visitantes teniendo un jugador menos el guion de los  últimos veinte minutos parecía escrito. Teniendo en cuenta que el Qarabag apenas si llegaría jugar en nuestra Segunda División, y en la situación que se encontraban los visitantes, causa un poco de pudor enjuiciar a los comentaristas de televisión.

Un Atlético fuerte golearía siempre a este rival. Pero los de Simeone, como sus rivales de la capital, no están bien. Con la diferencia de que los rojiblancos, al menos hasta que lleguen Diego Costa y Vitolo parece que no tienen armario para mejorar sus prestaciones. Acabando con la expulsión de Savic, a la que nadie puede decir que fuera injusta en los minutos finales.

En un Atlético que empató ante un débil y diezmado Qarabag, Costa y Vitolo solo jugarán la Europa League.

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