En cualquier equipo de las dimensiones de un Real Madrid resulta muy triste que se tenga que agarrarse a los fallos arbitrales para justificar lo injustificable. Nadie puede decir que los blancos no han sin perjudicados por ciertas decisiones, pero su situación ha llegado por otras cuestiones mucho más importantes.

Hasta esta noche de Champions los que el Madrid necesitaba no era el VAR sino una ITV. Pero la visita a tierras chipriotas al final se convirtió en un bálsamo para los de Zidane.

Y eso que el comienzo, como le gusta decir a ese Soler que no sé quién le eligió de comentarista, no fue muy prometedor. Malo es cuando Casemiro, ayer ausente del once titular, sea uno de los mejores. Peor ver como Nacho, siempre acertado jugando en la posición en que le pongan, se veía superado hasta por tres veces por un Poté que no pasa de ser un futbolista muy poderoso físicamente.

Pero las diferencias entre el Apoel y los madridistas son gigantescas. Aunque necesitarán de veintidós minutos para demostrarlo. Comenzó el festival goleador Modric con un disparo tan lejano como acertado. Le siguió Benzema con un gol, de los que esta temporada no se han visto, marca de la casa.

Se redimió Nacho consiguiendo el tercero y acabó este primer tiempo con los papeles cambiados. Inició la jugada el galo y CR, para que luego le acusen de egoísta, le regaló el cuarto gol, y segundo en su cuenta personal a Benzema. En una jugada donde se cambiaron los papeles,

Les compró a todos la idea de que los goles del francés, siempre son necesarios, ojo que ayer era muy importante vencer, pero que sería bueno que los consiguiera ante rivales más potentes. Sí, pero el equipo tenía que recuperar a Benzema que en Chipre hizo mucho más cosas que ser un goleador.

Por lo demás, poco que contar. La diferencia de calidad era tan evidente que el tanto de Cristiano Ronaldo tenía que llegar. Y llegó, el primero y el segundo. Porque suyos fueron el quinto y el sexto. En un campo donde el Borussia Dortmund no pasó del empate. Para que nadie menosprecie la goleada del Madrid.

Ni a Benzema séptimo máximo goleador de esta competición. Y el galo, no me cansaré de decirlo, no es un kíller del área. En un partido donde hubo minutos basura para dar y tomar. El Apoel pedía a gritos el final y su rival, oliendo sangre y con los cambios, buscando más sangre. Mientras que en Sevilla los de Berizzo  levantaron un 0-3 para empatar  ante el Liverpool.

CR y Benzema se redimen en Chipre con una goleada del Madrid donde el Borussia Dortmund no pasó del empate.

 

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