Pues en la segunda semifinal de la Champions algo parecido a lo visto en el Bernabéu. Queda un partido, noventa minutos, pero muy mal se le tiene que dar a la Juventus, jugando en casa la vuelta, para no estar en Cardiff y repetir, muy probablemente, la final de 1998.

Hace ya alguna década que el calcio italiano ha evolucionado. La Vechia Signora puede ser uno de los mejores exponentes de ello. No dejan de reforzar la línea defensiva con cuántos hombres crean necesarios, pero ya no se olvidan de que enfrente hay una portería que batir.

Por eso los de Allegri salieron con la idea de no dejar al Mónaco practicar ese fútbol alegre y ofensivo que les ha llevado a las semifinales. Aunque fueron de los monegascos quienes dispusieron de las mejores ocasiones hasta que apareció Higuaín para poner el 0-1.

Curioso lo del Pipita que esta campaña, después de su millonario fichaje, está viviendo una historia parecida al que fue su compañero durante varias temporadas, Benzema, y con el que compitió por un puesto en el once del Madrid. Le achacan al argentino en Italia su falta de goles. Como al galo aquí. Con una diferencia. El de los de Turín sí vive al completo del gol y Karim, no. Es la vida.

Se enfrentaban dos equipos pero las miradas estaban puestas en un jugador por bando. Dos de las promesas más rutilantes del fútbol mundial. Mbappé dispuso de las mejores ocasiones haciéndolo muy bien. Muy marcado, los pocos balones que recibió tuvieron una resolución acorde a lo que se espera de él. Por su parte Dybala acusó algún golpe recibido pero igualmente mostró algunas de sus virtudes. Esa forma tan fácil de ver el pase o disparo adecuado a cada circunstancia.

Ya hablando del partido, en la primera mitad la única diferencia es que un equipo aprovecho la ocasión más clara que tuvo y el otro, Mónaco, ninguna de las más abundantes de que dispuso. Pero los de Jardim son descarados, no se asustan ni yendo con el marcador en contra en su pequeño y coqueto estadio. Con un Mbappé cada vez más activo, cada vez más espectacular. Aunque según pasaban los minutos sus compañeros le buscaron menos de lo que debieron. Es igual, ya dejó muestras de sobra de su calidad

No les bastó a los locales con su estrella. Se demostró que su clasificación ante el Borussia Dortmund se debió más que nada a que, tras el atentado, los alemanes no pudieron descansar como debieran. Al contragolpe, como más le gusta hacerlo, el Pipita de nuevo a pase de Alvés marcó su segundo gol, dejando claro que él sigue ahí, en su papel de finalizador. Ya digo, dejando enfilada la semifinal para los italianos. La Juventus tiene a Higuaín pero Mbappé  hará saltar la banca en Mónaco.

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