Nada más pitar el árbitro el final de los primeros cuarenta y cinco minutos de este Celta-Mánchester United, en la televisión se pudo ver como un seguidor inglés, con su bufanda y todo, bostezaba. Es lo que produce el equipo de Mourinho. Ahora y en cuántos equipos han tenido la desgracia que estuviera  como entrenador.

Lo que no quita para decir que el Mánchester se pudo ir al descanso con una cómoda ventaja si no llega a ser por Sergio Álvarez. Tuvieron los británicos tres claras ocasiones. Que llegaron por pura inercia, no porque practicaran un fútbol exquisito. ¿Cómo lo iba a hacer si llevan una campaña sin hacer un partido brillante?

Pero, ojo, el Celta también dispuso de sus ocasiones. Quizás les peso demasiado esa inexperiencia en lides continentales. Para los de Berizzo el objetivo fundamental era mantener su puerta a cero. Y así poder ir al teatro de los sueños, nunca habrá mejor nombre para un estadio que tenga a Mourinho en su nómina,  grandísima nómina en este caso, con posibilidades de alcanzar la final de la UEFA Europa League.

Inútil intento, porque Rashford en el disparo de falta directa, no podía ser en una jugada, con la mala colocación de Sergio Álvarez logró el tanto que buscaba el Mánchester. No sé si era justo o no. Me puede mi nulo cariño por Mourinho. Tan mal entrenador como, en mi opinión, su mujer e hijos le adorarán pero no sé cuántos amigos tendrá,  mala persona.

Es lo que tiene una trayectoria como la suya. Que le odian propios y extraños. Después de 25 partidos sin ganar, en Vigo rompió esa racha jugando de la misma forma. El Mánchester de Mourinho ganó al Celta como él sabe hacerlo, aburriendo.

 

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