Real Madrid's Brazilian midfielder Casemiro reacts during the UEFA Champions League quarterfinal second leg football match Real Madrid vs FC Bayern Munich at the Santiago Bernabeu stadium in Madrid, Spain, on April 18, 2017. / AFP PHOTO / Christof STACHE (Photo credit should read CHRISTOF STACHE/AFP/Getty Images)

Que a 18 de noviembre en la noche madrileña los que asistieron al Metropolitano casi les sobrase el jersey es tan raro como que el Barcelona lleve tan cómoda ventaja en esta Liga Santander.

Afectada, parece, por ese cambio climático que el primo de Rajoy, como tantas otras cosas, no supo ver. Porque es cierto que Atlético y Real no están haciendo lo que se espera de ellos. Pero en los primeros cuarenta y cinco minutos de este derbi, uno y otro, según sus posibilidades, hicieron más que los culés para llevarse una victoria en Leganés.

Jornada histórica para los atléticos, quienes últimamente, a lo mejor no le han faltado motivos, van muy sobrados. Desde decir que el Metropolitano, al que cuesta horas llegar, es el mejor estadio de Europa a que su presidente o algún rojiblanco vestido de periodista, digan que cuentan con la mejor plantilla de su historia.

La realidad es que no es así. Ya lo he dicho, lo peor de los de Simeone no es que, como se vio, Correa fallase un gol que ni hasta mí admirado Benzema no hubiera fallado. Es que el Atlético no tiene mucho más que ofrecer de lo que vimos en ese primer tiempo.

Tuvieron  el dominio gracias a su presión, pero sin hacer nada más. Aguantaron casi treinta minutos hasta que el Madrid, debió jugar de inicio Ceballos y no un Modric que llegaba tocado y no en su mejor momento, gracias primordialmente a Casemiro e Isco fueron poco a poco poniendo las cartas sobre la mesa.

Intencionado o no, como la presunta agresión a su pareja, Lucas levantó excesivamente su pierna y le hizo penalti a Ramos, además de partirle posiblemente la nariz. Que de momento no salió en la segunda mitad.

Al equipo local se le habían acabado buena parte de sus recursos, físicos no más, y el equipo de Zidane cada vez se sentía más en su sitio, sin alardes. Más que nada porque los ataques del Atlético no llevaban peligro.

Momento ideal para decir que lo de Griezmann ya es algo más que preocupante, Porque no está dónde debería estar y porque le falta un acompañante en la delantera para poder lucir.

Y seguían pasando los minutos sin que los porteros apenas tuvieran ocasión de lucirse. Ocasiones si hubo para que el colegiado sí las tuviera para llevarse la mano a las tarjetas. Porque los rojiblancos no dudaban a la hora de entrar a sus contrarios con excesiva dureza.

La tuvo Gameiro y la salvó Varane.  Cuando ya estaban fuera del campo los dos galos, Griezmann y Benzema, a quienes sus respectivas aficiones señalan como culpables de su situación, pero no son solo ellos el problema de los equipos madrileños.

Acabó el encuentro con los visitantes dominando ante un rival que ya había dado todo cuanto podía dar. Estaba claro que si hubiera un ganador ese sería el Madrid. En un partido donde hubo más intensidad que fútbol. Viéndose, además, que CR, vaya ocasión perdió, está tan lejos de su mejor forma como Benzema.

El Atlético acaba pidiendo la hora con un empate que tampoco le vale al Madrid ante un Barça que juega tan mal como ellos.

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