La Copa Confederaciones, a la que muy pocos le encuentran sentido, ha entrado en su fase decisiva. Primero con la semifinal Portugal-Chile para algunos casi la final anticipada. Algo que se me antoja exagerado estando Alemania todavía en liza.

Los hombres de Santos han contado, como siempre, con la imprescindible actuación de Cristiano Ronaldo. Goleador y elegido MVP en todos sus encuentros. Enfrente una selección como la chilena que siempre se hace incómoda para cualquier rival.

Impresionante ambiente en el Kazan Arena donde la marea roja chilena acompañó a sus jugadores cantando a capela su himno nacional. Competían la selección campeona de Europa y la de América.

En los pies de Vargas estuvo el primer gol, pero fue incapaz de superar en el mano a mano al portero luso. En la siguiente jugada el error vino de André Silva, rematando mal un gran pase de Cristiano. No quería Pizzi que sus hombres concedieran jugadas a balón parado, consciente que los lusos por alto son bastante superiores.

Si en el Madrid la mayor parte de las jugadas ofensivas acaban buscando a CR, en su selección su presencia es si cabe más patente. De mitad de campo hasta la portería rival es él quien se encarga de todo, porque sus compañeros tienen claro que es el alma del equipo. Y así se pudo ver este miércoles.

Con una Portugal que fue tomando el mando del juego pero sin poner en apuros a la defensa chilena. En cualquier caso, el ritmo no era trepidante. A finales de junio los depósitos de los futbolistas ya están con la luz roja. Por lo que era más que probable que el partido se decidiera por pequeños detalles.

Se abrió el encuentro en la parte final de este primer tiempo. Chile no le tenía miedo a su rival y llegó a rondar la portería de Rui Patricio, aunque sin crearle peligro. Y así, con las fuerzas más o menos igualadas se llegó al descanso sin que se moviera el marcador.

Si en las filas lusas está claro quien lleva el peso, en los chilenos tampoco hay duda. Arturo Vidal desde el primer instante intentó conducir a los suyos, con más esfuerzo que acierto. Pero era la baza más importante en los de Pizzi.

Volvió a disponer  Vargas de una gran oportunidad. Esta vez no falló, fue Rui Patricio quien acertó. Y como cuarenta y cinco minutos antes, justo a continuación Cristiano tuvo su primera ocasión, con una buena respuesta de Bravo.

Iban fallando las fuerzas y como consecuencia el partido quedó totalmente abierto. También aburrido. Fueron escasas las acciones brillantes y la prórroga parecía inevitable.  Escribí al comienzo que el partido se decidiría por detalles y estos no aparecieron. Lo peor es que viendo la escasez de ocasiones de gol, la prórroga iba camino de no ser el final, que nos quedarían los penaltis.

Lo que sí es cierto es que se comprobó algo ya sabido. André Gomes es un bulto sospechoso también en Portugal. En las escasas ocasiones en que apareció fue para fallar. En Barcelona estarán tirándose de los pelos. Aunque le quieran ver lejos, parece complicado que algún club de campanillas quiera tener un mueble en su plantilla.

Este futbolista estuvo al nivel del partido. Mal. Ambas selecciones están acostumbradas a ganar sus títulos en el añadido o desde el punto fatídico. Parece que se encuentran cómodas en esta situación; los que vimos el partido, no.

Con sus cambios, Quaresma y Nani, quedaba claro que Santos confiaba en la veteranía. Incomprensible que no fuera André Gomes quien marchara al banquillo en una de las dos sustituciones. Se debe currar más a sus técnicos que en esforzarse en mejorar sobre el césped.

Salvo algún chispazo  ni siquiera lo igualado del resultado mejoraba el partido. Triste espectáculo. La FIFA ganará muchos millones con estos torneos, pero su aportación al fútbol es nula. Pudo haber una pena máxima a favor de los chilenos, pero hasta eso daba igual.

Quien aguantara delante del televisor lo que quería es que esto acabara cuanto antes. Ya, menos mal, sin André Gomes sobre el césped. Y después de dos remates seguidos al palo de Chile, con Portugal sin capacidad de respuesta alguna, llegó lo irremediable. La tanda de penaltis.

Donde la historia más reciente dice que los sudamericanos son verdaderos especialistas. Y el primero su portero, quien deteniendo los tres primeros lanzamientos lusos sentenció el partido. Claudio Bravo lleva a Chile a la final de la Confederaciones en la tanda de penaltis ante Portugal

 

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